Cuenta un mito que al principio el ser humano era casi perfecto.
Eran seres esféricos como naranjas, tenían dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando. Estos seres podían ser de tres clases: hombre + hombre, otro mujer + mujer, y un tercero (El andrógino) de hombre + mujer